Los números pasaban a toda velocidad y yo me ponía más nervioso con cada vuelta del reloj. No sabía si Vicky vendría, y no quería ir sola a Nueva York. Antes de pensarlo, estaba marcando el número de Louis.
—¿Por qué me llamas temprano, imbécil? —siseó molesto. Sabía que Louis se enfadaría, nunca había sido una persona madrugadora. Sabía que su falta de vida sexual últimamente ya lo tenía de mal humor.
—Porque estoy asustado, amigo. Vicky y yo no hemos hablado desde nuestra pelea, y no sé si todavía va a venir —Me entró el pánico. Dios, esta incertidumbre era un infierno.
—En primer lugar, asombro - es tan...