Llamé varias veces a su puerta y entré en su despacho.
—Hola pervertido —saludé a Harry.
—Hoy iba más por el Dios del sexo —anunció Harry descaradamente mientras se daba la vuelta.
—¿Quieres venir a los ensayos? —Le pregunté a Harry con entusiasmo.
Una sonrisa apareció en su cara y me dio un beso en la mejilla—. Suena divertido, allí estaré —Me aseguró.
—Encantador —dije—. Llevamos sólo un día trabajando en ello, pero estoy muy emocionada por verlos bailar nuestra rutina. Espero que a ti también te guste, porque es algo grande. ... obviamente —Afirmé cuando me despojé de mis pantalones de yoga.
—¿Por qué te estás quitando la ropa...