Bajé del avión casi corriendo, no me
importó las horas de vuelo con mi pánico a tener un accidente que casi hace que vomite el sándwich que me había comido a toda prisa en el aereopuerto antes de despegar, mi compañero de vuelo vio mi cara de niña del exorcista y pidió otro sitio seguramente por miedo a que mi
fluidos intestinales acabaran en su traje, lo que hubiera sido lo más probable, tampoco me importaba el niño que tenía detrás y no me paraba de dar patadas en el asiento ( menuda mierda de vuelo de bisness) y al que casi tiro por la ventana del avión, ni siquiera...