Javier no se volvió a acercar más y
retomó su frialdad y mal humor de
siempre.
Pero yo no podía para de pensar en el
beso y él en cambio parecía no darle
ninguna importancia.
De alguna extraña manera sentía que
estaba enfadado conmigo por algo la
pregunta era por qué. Yo abogo por la
opción de que yo no le he hecho nada y todo es producto de su poca estabilidad psicológica causada por su gran promiscuidad seguramente (tengo que presentar mi teoría a la ciencia).
El caso es que toda la semana fue lo
mismo, el me mira yo le miro los dos
apartamos la mirada...así millones
de...