La luz se abre paso poco a poco e
intento incorporarme pero un intenso
dolor de cabeza me abruma. Estoy en el
purgatorio, ayer morí de un coma etílico y ahora estoy muerta por qué el dolor que siento no es humano.
Pero no,abro los ojos y en vez de
encontrarme a Dios dispuesto a darme,
una charla sobre el alcohol estoy en una habitación desconocida, de un bonito color azul y decorada con fotos de jugadores de fútbol americano.
La camiseta con el número siete reposa sobre la mesa...y noto que me estoy quedando dormida
¡Espera! La camiseta con el número siete, el número de Paul en el equipo....