Veinte años después.
Luss, Escocia.
Atravesó el umbral de la puerta y dejó la maleta a un lado de la escalera. Miró a su alrededor, tratando de percibir alguna señal de sus padres, pero el lugar estaba muy silencioso. Típico de la antigua finca de su bisabuelo.
Caminó hacia la cocina y se acercó a la puerta de madera que conducía hacia el patio. Sintió que su corazón se aceleraba al verlos, uno al lado del otro, cada uno concentrado en su lectura. Su madre leía Hamlet de Shakespeare y su padre leía Las cartas completas de Oscar Wilde. Sonrió al percatarse que Bradley, el San Bernardo que su tía...