She told me, don't worry about it
She told me, don't worry no more
We both know we can't go without it
She told me you'll never be in love, oh, oh, woo
El sol brillaba con intensidad en lo alto del cielo londinense. Era una mañana muy especial, pues un clima tan cálido no era común en la capital inglesa. A Geraldine le encantaban los días así, y era por días así, que muchas veces bromeó con su jefe diciéndole que se marcharía a América, en específico a Los Angeles, cuando se le presentara la oportunidad, pero lo cierto era que solo era un chiste. Sabía que Aaron Wickerman...