Meses atrás...
Es tan difícil decirle a la razón que se contenga y que se controle, cuando tu corazón lo único que desea hacer es dejarse llevar.
Frente a mi estaba ella, la mujer que me robó la tranquilidad en las últimas dos semanas, por quien lloré con amargura y a la que deseaba con todas mis fuerzas.
—Buenos días —contestó Hoffman—. Entremos. Está haciendo mucho frío acá fuera —dijo él y caminó por delante de nosotros.
No pude articular palabra, me limité a seguir a Vincent.
—Xander. ¿Podemos hablar? —Shirley, quien caminaba detrás de mí, susurró.
No pude evitar sentirme furioso al oírla.
—¿De qué? —contesté sin siquiera tomarme...