Sintió que le arrancaban el corazón del pecho al mirar por la ventana y ver como esa bella ciudad se hacía pequeña. Londres se convirtió en su segundo hogar, y aunque le costara reconocerlo, la sentía más cercana de lo que alguna vez sintió a su natal Caracas. No porque no amará a su país, ni porque no se sintiera orgullosa de ser venezolana, sino porque en los últimos años sucedieron tantas cosas en torno a la gestión administrativa del país, que a veces le daba vergüenza reconocer que era de un país donde los líderes políticos hacían lo que les daba la gana con su gente. Si Simón Bolívar...