Los Angeles, California.
Los ojos de Shirley se llenaron de fascinación a medida que se adentraba en los estudios de Hollywood. Se sentía dentro de un sueño. Todo era increíble. Una semana completa transcurrió desde su llegada a Los Ángeles, pero ella se sentía como si solo hubiesen pasado horas, pues con cada cosa nueva que veía, parecía que California tenía un sinfín de sorpresas que ofrecerle.
Xander la llamó todas las noches. Al principio les costó adaptarse a la diferencia de horarios, pero programaron varias alarmas en sus móviles para recordar las horas en que podían hablar sin interrumpir el sueño del otro.
Shirley visitó el paseo de la...