Después de huir casi despavorido del lado de esa hermosa chica y devanarme los sesos en el camino tratando de descubrir por qué reaccioné de ese modo, llego a la empresa y subo a mi oficina sin detenerme en ningún piso ya que estoy bastante retrasado.
— ¡Buen día Jena! - paso directo ya que tengo dos socios esperando, mi asistente viene detrás de mí explicando los pormenores de la visita, contando cada punto sin omitir nada.
— ¿Les ofrezco algún aperitivo? ¿Un café quizás? - los ejecutivos aceptan el café y uno de los dos le mira el trasero de manera asquerosa.
Me enojé conmigo mismo ya que debió...