“¿Estás protestando porque no te estoy tocando?”, preguntó divertido y se rió.
“No quise decir eso”, comenté y avergonzada miro hacia adelante.
“Briana me deseas..”, murmuró en mi oído.
“No…”, comenté.
“Apuesto que tus bragas están húmedas y empapadas ¿quieres que lo compruebe?”, preguntó.
“No, estoy bien”, comenté apartándome.
Él, se alejó.
“Está bien como quieras”, comentó y salió por la puerta.
Por fin me sentía liberada, aunque las ansias, habían llegado a mis puntos y era verdad como tenía las bragas empapadas. Suspiré, cerrando los ojos intentando controlarme. En cuanto ingresé a la fiesta como novia de lautaro por ningún lado, quería irme como quizás me hiciera caso. Cuando...