—Tengo dos hijos —comentó rogando, y el tipo la empujó hacia atrás y se alejó.
—No te tocaré, valdrás menos si te hago daño, Así que procura no hacerte la valiente, Porque golpearte si puedo hacerlo.
Dijo y desapareció. Briana, empezó ahí hiperventilar, llorando amargadamente, se dejó caer de rodillas punta sintió el frío, penetrar en su jeans color claro, llora amargamente come la misma posición durante horas punta Eduardo, había llegado temprano del trabajo, pero una llamada lo desconcertó.
—Hola,¿ papá de Emma? — preguntó una voz del otro lado.
—Sí ¿Por qué?
—Su madre no ha venido a buscarla y me parece raro: porque ella siempre es muy...