—Guerra... —probé la palabra en mis labios; era emocionante y ácida. Hacía que mi corazón se cayera y latiera al mismo tiempo. Probé otra palabra... una palabra que hacía que mi estómago diera vueltas.
—¿Secuestrada?
Mi mente parpadeó hacia Lía y su chispa que iluminaba sus ojos. Ella perdió a su compañero. Mi mejor amiga perdió a su compañero. Ella me necesitaba. De repente, mi sangre se heló. Gaspé en voz alta al darme cuenta de que tendría que ir a la manada Luminescent como un demonio de la velocidad. Como un demonio de la velocidad completamente aparejado y marcado.
—¿Cómo está Lía? —mi voz fue un suave susurro, casi...