Desperté con el suave ronquido de Asher.
Miré el reloj despertador y marcaba 5:13 A.M. Suspiré y besé los labios de Asher.
Me levanté en silencio y fui a mi habitación.
Honestamente, ¡esa fue probablemente la mejor noche de sueño que he tenido en mi vida! Dormí como una roca... hasta que desperté.
Cuando abrí la puerta, encontré a mamá durmiendo en mi cama. ¡Se me cayó la mandíbula! ¡Literalmente!
—¿Mamá? —pregunté, sacudiéndola para que despertara.
Ella se incorporó de golpe, mirando a su alrededor con desesperación.
—¿Mamá, qué estás haciendo...? —grité en susurros.
—Oh, lo siento... Yo, umm... vine a chequearte y no estabas aquí, y la puerta de...