Los siguientes días pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Estaba pegada al lado de Rubén todo el tiempo, pero no veía a Max para nada, lo que comenzaba a preocuparme. Estaba caminando de regreso después de hablar con Jazz cuando Rubén corre hacia mí, tirándome dentro de la casa y cerrando la puerta detrás de nosotros.
—Acabo de ir a hablar con tu familia nuevamente —dice mientras cierra la ventana de la cocina, mientras yo me siento en el mostrador—. Les dije que tendríamos que fingir que estamos casados —añade, cruzando los brazos y mirando por la ventana, por si alguien entra.
—¿Cómo lo tomaron? —pregunto, tomando una...