Después de unas horas en el coche, finalmente llegamos a la casa en la que siempre nos alojamos. Cada año, nos vamos una semana y nos quedamos aquí. Va a ser la primera vez en años que Raúl estará con nosotros, y no solo como mi hermano, sino también como mi compañero.
Nos detenemos y salimos del coche; Raúl y yo vamos al maletero a sacar nuestras cosas, mientras mamá y papá desbloquean la puerta. Intento levantar mi bolso, pero Raúl lo hace antes que yo.
—Te lo llevo, vamos —dice, caminando hacia la casa, lo que me hace sonreír y seguirlo adentro.
Él me llevó las cosas hasta mi...