Salimos del restaurante después de una hora de sentarnos y hablar. Las dos personas dicen que necesitan irse, pero lo hacen a regañadientes.
—Si no te molesta que pregunte, ¿cuáles son tus nombres?— pregunto, algo que debería haber preguntado durante la cena, pero nunca surgió en la conversación.
—Soy Lucas y ella es mi esposa Melisa— sonríe Lucas mientras Melisa abre los brazos, supongo que para un abrazo. Vale, raro.
Sonrío y me acerco, aceptando el abrazo. Pensé que sería raro abrazar a una mujer que apenas he conocido dos veces, pero de una manera extraña no lo fue. Sentí como si ya tuviéramos un lazo, no sé de dónde...