Salimos de la casa y retomamos el camino, pero esta vez el ambiente en el coche estaba en silencio. Ver a Gabriela me hizo darme cuenta de lo que realmente está pasando. Mis padres han sido llevados o tal vez asesinados, y ni siquiera puedo regresar a verlos. Mi vida está a punto de cambiar mucho, y la persona en la que más confío, no puedo siquiera contarle lo que siento. Raúl detiene el coche y empieza a escribir un mensaje en su teléfono, mientras yo continúo mirando por la ventana.
—Mis amigos nos dejan quedarnos en su casa por un tiempo —dice finalmente guardando el teléfono y arrancando el...