Jason.
Esta pelirroja me volvía loco, era una autentica Sirena atrapa hombres, mi vida con ella, iba a ser divertida, sobre todo cuando la hiciera mía, ese fuego en mi cama nos iba abrazar a los dos.
Pero ahora tenía que verme con ciertos empleados, que no entendían lo que era el respeto a la mujer, sobre todo a mi mujer. Cogí mi móvil.
-” Tienes las imágenes de las escaleras, quiero en cinco minutos a los responsables en mi despacho. Y su carta de despido en tres minutos.”- salí de la habitación, donde me había dejado Kimberly. En realidad, yo la había metido primero allí, para alejarla de sus...