Yvaine.
Era sorprendente, cada vez que Norman me tocaba, me miraba o me sonreía, mi cuerpo dejaba de pertenecerme, el deseo me invade y solo pienso en tenerlo dentro de mí, en sentir sus caricias, en morderlo y tocarlo.
Después, de prácticamente obligarlo a que me llevara a la ducha para que mi hiciera el amor, pese que mi cuerpo estaba tan adolorido y entumecido por la larga noche en sus brazos, donde deje que toda mi pasión, mis deseos y excitación saliera al a luz, aún estaba desando más de ese hombre.
No sé lo que me pasaba, ya lo analizaría más tarde, ahora mi cuerpo solo me pedía...