Yvaine.
Yo estaba estudiando en la universidad cuando mis padres murieron, sólo tenía a la familia de mi tía. Pero al ser mayor de edad, recibí la herencia de mis padres, y nunca tuve que vivir con ellos. Eso si hubiera sido un auténtico infierno.
-” Si, señor. El señor Miller ha estado organizando el cuarto de los bebes, y ha pasado todas las pertenecías del señor a la habitación principal para que la comparta con la futura señora Miller.”- dijo el mayordomo indicándole a las doncellas que cogieran mis maletas y las de los bebes, y las introducían en la mansión.
-” ¿Qué? ¿cómo que dormir los dos junt...?”- miré a Norman y quise reclamarle. Pero el me interrumpió.
-” Está bien James, lleva también las cosas de la señorita Stewart a mi cuarto, llama al abuelo para decirle que ya hemos llegado, que vengan a conocer a sus nietos, y por favor, James, llena a los señoritos dentro, mientras yo hablo con mi mujer”- pasándole al mayordomo las sillitas transportadoras donde estaban los bebes. Yo lo mire e intente ir tras mis niños, pero Norman me sujetó, por la cintura y abrazándome me hizo mirarlo.
-” A ver, ¿qué es lo que ocurre futura señora Miller?, ¿de que tienes miedo?, ¿es por dormir en mi cuarto, en mi cama?, ya hemos dormido juntos cual es el problema.”- me dijo mirándome. Y acercando su cara a la mía, mientras yo sentía ante su cercanía que el aire no me llegaba a mis pulmones, y su olor inundaba mis fosas nasales, dejándome paralizada, como narcotizada.
-” Nunca hemos dormido juntos, presidente Miller. Solo hemos tenido sex..., y de algunas partes casi ni me acuerdo, porque estaba drogada. Bueno eso, no quiere decir no lo disfrutara, lo que recuerdo, yo...”- sabía que estaba divagando, pero es que la cercanía de Norman me hacía perder el hilo de la realidad.
-” Entonces me encargare que a partir de ahora no olvides ninguna noche más. No estaría bien que mi mujer no recordara nuestras veladas nocturnas juntos y olvidara lo que disfrutamos, preciosa”- no le pude responder ya que su boca tomo posesión de la mía, y todos los argumentos que tenía, volaron como el viento, profundizó el beso y perdí la noción de todo a mi alrededor, solo podía sentir sus labios, su lengua dentro de mi boca, su olor y mis gemidos de placer mientras él obraba su magia. Sentí que era alzada en sus brazos. Mientras me seguía besando, comenzó a subir la escalinata que llevaba a la puerta de entrada de la mansión, separo mínimamente su boca de la mía, lo que provocó que yo gimiera de frustración sin darme cuenta y lo mirara con algo de reproche - “Dos cosas señorita Yvaine Stewart, la primera es que ahora se dé donde saco Ailan Caroline su poder de seducción, gimes y miras como tu hija cuando no se le da lo que quiere. En la niña es tierno y adorable, en ti, me vuelve loco de deseo. Segundo, bienvenida a su casa, futura señora Miller”- y sin más me volvió a besar, arrancando de mis labios un gemido de placer. Una voz profunda y cascada nos hizo volver a la realidad, a la misma velocidad que un tren descarrilando.
-” ¿Así que esta señorita es la madre de mis bisnietos?, Norman deja a tu mujer y ven a presentármela junto con mis bisnietos”- levante la cabeza avergonzada y mire al señor de unos ochenta años, que, pese a su edad, se veía que había sido un hombre muy atractivo y poderoso, aún mantenía parte de esa aura de poder y atractivo masculino.
Insistí para Norman me bajara y con los ojos le supliqué que no me hiciera esto, pero una sonrisa pícara se instaló en sus labios y mirándome a los ojos le contestó a su abuelo.
-” Abuelo, no me pidas que haga algo que nunca tu dejaste de hacer, sin importarte quien estuviera delante, más de una doncella dimitió, escandalizada de lo que tú y la abuela hacían por toda la casa”- note como las palabras de Norman me hacían sonrojar, ¿porque hablaba de sexo entre sus abuelos? Pero la risa, que soltó el anciano, hizo que en mi cara creciera la incredulidad.
-” Si hubo muchas renuncias, ¿verdad?, pero es que tu abuela era...”- un grito de un bebe que llegó del salón nos indicó que Ailan ya estaba harta de no ser el centro de atención, y reclamaba a su padre.
-” Bájame, o tu hija la va a montar, y Roy se le va a unir porque no le gusta que su hermana llore”- le exigí, finalmente ante un nuevo grito de su Ailan, Norman cedió. Cuando las doncellas traían a los pequeños, la niña estaba roja de llorar. Mi hijo parecía enfurruñado y miraba a las doncellas como si ellas fueran las culpables de que su hermana llorara, pero cuando vieron a sus padres, Ailan estiró sus brazos para que su padre la cogiera con una sonrisa y sin rastro de lágrimas.
-” Es una manipuladora”- pensé, mientras su padre hacia lo que su hija le pedía.
Roy me miro como diciéndome, que a qué estaba esperando para cogerle, y puso un gesto, que ya me recordaba a su padre.
-” Está bien señor presidente en seguida se le atiende”- le dije cuando lo cogí, ya que era como le llamaba cuando se ponía en esa actitud.
El bisabuelo se acercó a sus bisnietos, y noté como una lagrima caía por su mejilla. La emoción no le dejaba hablar, mientras los miraban fijamente. De repente, mis hijos, le devolvieron la mirada y sin más estallaron en chillidos y balbuceos de felicidad, estirando los brazos hacia su abuelo para que los cogiera. Era como si supieran que era alguien importante de su familia.
El anciano se sentó en el sillón y le acercamos a cada uno de sus nietos, los cuales se tiraron prácticamente a los brazos de su abuelo, sentándose en sus rodillas y abrazándolo, los dos apoyaron la cabeza en el hombro del anciano. Comenzaron a jugar con el pelo blanco de su barba, mientras balbuceaban, el anciano estaba feliz, hablaba con ellos como si los entendieran. El bisabuelo de mis hijos comentaba con el mayordomo y las doncellas, de lo orgullo que estaban de sus bisnietos, que eran unos auténticos Miller. Los bebes por su parte estaban encantados con tanta atención, mientras Ailan sonreirá encantadora, Roy se sentaba como miran do a los demás como indicándoles, que debían de sentirse dichosos por contar con su presencia, decididamente mi hijo heredó el carácter de su padre.
-” Gracias, por hacer feliz a la familia Miller, en especial a mi abuelo”- oí como Norman me decía al oído, mientras me abrazaba desde atrás la cintura.
No le pude responder por que la imagen de ver a mis hijos tan felices “hablando” con su abuelo mientras este los abrazaba, los besaba y le contaba mil cosas, me habían dejado muda de la emoción.
El abuelo de Norman levantó la cabeza y me miró, en sus ojos vi autentica gratitud.
-” Yvaine, ¿te importa que te llame así?”- me dijo y yo negué para que supiera que no me importaba -” Esta bien porque soy muy viejo para tanta formalidad, es un hecho va a ser mi nieta, en realidad lo eres desde que desde que llevaste en tu vientre a estos dos angelitos. Tengo que pedirte perdón, por no haber educado a mi nieto de forma correcta. No debió abandonarte después de la noche que pasaron juntos, y que pasaras por el embarazo de mis nietos tu sola. Y lo he regañado...”- decidí interrumpirlo en ese punto, no sé porque me veía en la necesidad de defender a Norman, ya que él desde el principio, esa noche e incluso al día siguiente, en la grabación que me dejo en el televisor, nunca intento eludir sus responsabilidades. Fui yo la que se asustó.
-” Perdone por interrumpirlo señor Miller”- me respondió el abuelo de Norman.
-” Llámame abuelo, es lo menos que se merece la mujer que ha cuidado y traído al mundo a los tesoros más grande que tiene la familia Miller.”- no sabía que decir.
-” Yo... abuelo, Norman se portó desde un principio como un caballero, no sé si le ha contado la situación que nos llevó a que sus nietos fueran engendrados, y no creo que esté preparada para contárselo, pero le puedo decir que siempre su nieto se hizo responsable, yo en cambio, sentí miedo, además pasaron más situaciones que me hicieron perder el trabajo, y mi reputación para con mis conocidos, amigos y empresas de diseño, para las que yo estaba optando un puesto de trabajo, se hicieron eco de los rumores. Así que todo estalló cuando el día antes de mi entrevista de trabajo en Los Ángeles, descubrí que estaba embarazada, todo se me vino encima y el miedo...”- tuve que tomar aire para continuar pues el recuerdo de esos días me vino a la memoria, así como las sensaciones que me embargaron, sentí como Norman me abrazaba desde atrás la cintura más fuerte, y un aura de tensión se instaló en su cuerpo, lo que me hizo darme cuenta de que lo que yo estaba contando, le estaba afectando.
-” Se que es de cobardes, pero me vi superada por la situación, así que hui, cambié mi apellido, para no ser localizada por los rumores, ni por … nadie, aun que tenía la sensación de después de tres semanas sin saber de Norman, ya él había pasado página, y.…”- no pude continuar.
-” Y decidiste cargar con todo tu sola”- acabó por mi Norman, la tensión se notaba en su voz. Lo mire y la expresión de su cara era feroz, ¿lo habría ofendido al decirle que había huido de él? Debía ser así, porque la mano que me apresaba la cintura, ahora me apretaba aún más firme, y la tensión que refleja su cuerpo intimidaba.
-” Aun así nieta, mi nieto debió hacer todo lo posible para estar a tu lado, aunque esto tiene remedio, el próximo mes es el aniversario de los 70 años de la fundación del conglomerado Miller Holding Designe, Grupo Miller, espero que para ese tiempo los asuntos legales que unen a mis bisnietos y a ti, con mi nieto, estén solucionados, porque es cuando os daré a conocer al mundo, jovencita. Desde hoy te digo, que estarás para siempre bajo la protección de tu familia, porque desde el día que tú y Norman decidisteis pasar la noche juntos y traer a mis bisnietos a este mundo, tu perteneces a la familia, los papeles legales son un mero trámite, tú ya eres una Miller, Yvaine Miller”- cuando escuché lo que el abuelo me dijo, sentí una mescla de sentimientos, desde miedo, agobio, felicidad. Protección...Todas ellas me abrumaron, así que sin poder evitarlo me eche a llorar, y se desató los infiernos. Mis hijos al verme llorar se quedaron impactados, así que de repente mientras Ailan se solidarizaba conmigo, estallando en llantos, Roy miro a su padre con enfado, creyendo que él era responsable de mi estado, ya que me tenía sujeta, y soltó un grito que dejo a todos los adultos con pitidos en los oídos.
Así fue como se inició mi vida junto al padre de mis hijos, con mis dudas mis miedos, y más de una sorpresa, que me llevaran por caminos que ni yo imaginé.