— ¿Quién fue?
El rostro de Ian estaba notablemente tenso al igual que cada parte de su cuerpo.
Tatiana nunca me mostró la relación que había entre Ian y ella pero supongo que era profunda.
— ¿De verdad me crees, Ian? Y si te digo algo que no te guste.
No hay manera de que lo compruebes.
Simplemente no lo hay —le dije inquieta sintiendo que los latidos de mi corazón cada vez se aceleraban mucho más.
De repente él me tomó la mano apretándola suavemente logrando que mi cuerpo entero temblara.
Sus ojos me miraron de forma penetrante enseguida.
—Yo creo en ti.
Confío en ti.
Hay algo de...