Esa noche pasó entre nosotros todo lo que tenía que pasar.
Nos entregamos al otro en cuerpo y alma.
Nos amamos hasta saciarnos entregándonos al placer infinito sin saber que todo cambiaría de un momento a otro.
A la mañana siguiente Maximillian se había ido para cuando abrí los ojos.
Tenía que encargarse de cosas importantes de la empresa y dado a que ayer no había ido a trabajar gracias a que se había ido conmigo a comprar las cosas de nuestro hijo hoy había tenido que salir mucho más temprano.
Me levanté para desayunar y por suerte Brandy estaba de vacaciones en la escuela porque si no me moriría...