El olor de las flores se impregna en mi nariz.
Es delicioso.
Adictivo.
Perfecto.
Pero aún así no se compara con el propio olor que desprende Maximilian.
El aroma de su colonia masculina y de su propia piel se mezclan haciendo que sea tan perfecto el olor que desprende.
Sus ojos me miran con una intensidad con la que nunca lo ha hecho y debo decir lo nerviosa que estoy ahora mismo.
Mi corazón late acelerado bajo mi pecho.
—Lo que te dijo Julia es una mentira total.
Te empezaré contando sobre Juliana.
Era la hermana mayor de Julia como ya sabes.
Sus padres eran socios del mío así que...