Despierto cuando siento sus labios por toda mi cara haciéndome sonreír de inmediato.
Cada parte de mi cuerpo se estremece al recordar la noche anterior que tuvimos.
Mis manos se dirigen hasta su cuello para besar con suavidad su mejilla sin embargo Maximillian voltea su cara para que lo bese en los labios haciéndome contener el aliento.
Su boca es tan adictiva como siempre, no puedo evitar estar perdida por él.
—Esto es un beso de buenos días, mariposa.
No supe que decir aún en la bruma de mi despertar.
—Tienes que alistarte, iremos a comprarte ropa y zapatos para el viaje que tenemos que hacer —me dijo él levantándose...