Y entonces llegó el día que tanto Deanna como su padre estaban esperando: su cumpleaños. El día que Leonard le pediría a Susan que se casara con él.
La casa se volvió a llenar de música, no había muchos invitados además de la familia; pero si los suficientes para que las melodías y las voces inundaran la noche. Philippa y la abuela de Deanna también estaban. Después del accidente, su madre estaba cada día más presente.
-Mamá ¿me acompañas a la cocina? –
Deanna se movía con más dificultad por esos días, su vientre estaba enorme y había comenzado con dolores en la espalda y las piernas se le hinchaban...