Me volví hacia Jason en busca de algún tipo de ayuda, pero él solo desvió la mirada, tratando de evitar la conversación.
—Jason —dije.
—Aniyah—
—No. Sabía que cuando una frase comenzaba con mi nombre, significaba que iba a decirse algo que no quería escuchar.
—Zeiden, como la Luna, te acepto en esta manada.
Un destello de satisfacción brilló en sus ojos, así que supe que realmente no quería irse. Me miró, luego sus ojos se desplazaron hacia Jason. Sabía que no solo necesitaría mi permiso, sino también el de Jason.
Miré a Jason, dándole la mirada más malvada del mundo. Sabía que nunca querría que estuviera molesta o enojada,...