Mi madre reía mientras escuchaba su habitual chisme matutino por la radio, mientras yo revisaba internet en mi teléfono.
—¿Y por qué no vas a trabajar otra vez? —pregunté.
—Oh, alguien entró a robar en mi oficina anoche. La policía está allí ahora mismo investigando. Dijeron que sería mejor que no estuviéramos allí.
—¿De verdad? ¿Qué se llevaron? —inquirí.
—Hasta ahora, nada que sepamos. Todo parecía estar tirado por todas partes. No sabré con certeza hasta que limpie yo misma.
—Oh. Eso es raro.
Metí mis cosas en la mochila mientras nos deteníamos frente a mi prisión.
—¿Nos vemos luego, mamá? —grité mientras corría hacia la entrada de la escuela....