Detrás.
Punto de vista de Seto.
Una cosa a la que nunca me acostumbraré es al entrenamiento y las carreras. Pensé que Mora era mala, pero sus amigos eran peores. Todos me llamaban el chico de Mora, aunque traté de explicar que éramos hermanos, a nadie realmente le importaba.
Mora es la más fuerte en nuestra casa, no es de extrañar que todos nos refiramos a nosotros mismos como los “blank” de Mora.
—Vamos, vamos... —gritó nuestro entrenador. ¿Cuánto tiempo llevamos aquí? Perdí la cuenta de los días, pero ya conozco nuestra rutina: despertar, correr al baño antes que los otros dos, desayunar, clases con los Alfas o los betas,...