— Enfermo.
Punto de vista de Seto.
Me desperté más temprano que nunca. Necesitaba ir al baño, pero no para orinar, en cambio, corrí al baño y vomité toda la cena. Sabía que ese pollo tan extraño no le sentaría bien a mi estómago.
—Oye, ¿estás bien? —escuché a uno de los Alfas decir detrás de mí. No sabía cuál de ellos estaba aquí, ya que me sentía tan mal que no podía levantar la cabeza cuando otra ola de náuseas me golpeó.
—Oye, oye, estás bien —dijo una voz suave, y cuando levanté la vista, me encontré con unos ojos verdes y cabello rubio sucio. Alfa Rocío era el...