—No—nuestro—acuerdo
Punto de vista de Aldo.
—¿Dónde se fue? —pregunto a Rocío. Bajamos a comprobar dónde se había ido nuestro pequeño, se escapó de nosotros. Tal vez solo necesitaba tiempo para pensar.
—¿Abajo? —responde mi compañera, encogiéndose de hombros. Ambos descendemos para buscarlo, sabemos que ser informado de que eres un omega será un gran cambio para él.
—¿Has visto a Seto? —pregunta Rocío a los otros dos chicos que estaban allí, tirados, jugando con sus teléfonos.
—No, Alfa —responden al mismo tiempo, sin apartar la vista de sus pantallas. Nos miramos y supimos que teníamos que encontrarlo ya. Intenté conectar con él. Es parte de nuestra manada, un omega...