—Visita.
Punto de vista de Rocío.
—Cariño, vamos, deja de llorar, los papás lo hacen todo el tiempo —digo, lo que fue un error, solo hizo que llorara aún más fuerte. Miro a mi compañero en busca de ayuda.
—Ven aquí, está bien, está bien —dice Aldo, consolando al cachorro lloroso. No estamos en casa ahora, estamos en la casa de Jacinto. No podíamos dejar al cachorro solo, pero un fin de semana aquí no es lo peor ni inalcanzable.
—Son tan... asquerosos —vuelve a llorar. Mora por fin está de vuelta con su compañero, después de siglos de peleas y de él intentando recuperarla, el secreto finalmente salió a...