Horas después…
—Señora Elizabeth, ¡Por fin llegó! La llamé a su celular pero no me respondía, entonces decidí llamar a Alfredo y el me contó todo lo que pasó en la mansión.
—Si Alicia, fue horrible, todavía no lo puedo creer, ambos son unos sinvergüenzas. ¿Pero para qué me llamabas? ¿Le pasó algo a Gabriel?
—Sí…bueno no….bueno en realidad..¡Ay es que estoy muy nerviosa! Lo que quiero decir es que el señor Gabriel despertó y lo primero que hizo fue decir su nombre.
—¿En serio? ¿No me estás engañando?
—Claro que no, no le mentiría con algo así. Pero es cierto, despertó y la llamó.
—¿Pero entonces puedo verlo? Necesito...