Por la noche, la familia de tres salió a cenar fuera antes de ir a la villa en lugar del ático habitual en el que se alojaba Oliver.
-¿Tienes dos casas? -preguntó Claire mientras entraban en una comunidad cerrada para los ricos.
-Quiero que esta villa sea mi hogar... Nuestro hogar -respondió Oliver mientras maniobraba el coche y conducía hacia un gran patio.
Al final del patio había una enorme mansión que se alzaba alta y orgullosa entre jardines frondosos y césped bien cuidado.
La mansión era como un hotel de cinco estrellas, con altos muros y una majestuosa puerta de entrada adornada con diseños intrincados.
-¡Guau! ¡Nuestra casa es...