-¿Estás segura, cariño? Necesito saber si esto es solo una emoción del embarazo -le preguntó Henry a su esposa-. Quiero que lo pienses bien porque, una vez que tomamos esta decisión, tenemos que mantenerla hasta el final. Hacer de Oliver nuestro no es un antojo del embarazo que puedas superar. Es para siempre.
Rachel se mordió el labio inferior. Sabía que sus emociones exacerbadas podrían haberle dado el coraje para hacer semejante sugerencia, pero estaba segura de su decisión.
Ella sonrió y dijo: -Oliver me recuerda mi pasado. Yo era una extraña en la casa de mi propio padre. No puedo ni imaginar qué clase de vida habría vivido si...