Oliver Ford no pudo evitarlo.
Cuando vio a Claire en su oficina, no pudo evitar recordar el pasado.
La había extrañado mucho.
Entonces, aunque ella estaba muy enojada, él la besó con valentía, queriendo saborear sus labios después de tantos años.
Su corazón se apretó mientras chupaba sus labios, deslizando su lengua en su boca y besándola dominantemente.
Deseaba poder besarla para siempre. Sin embargo, Claire lo mordió y rechazó sus insinuaciones. Sus ojos y sus palabras eran fríos como el hielo mientras lo fulminaba con la mirada, diciéndole que tenía un hombre.
Oliver no pudo aceptarlo.
No la esperó todo este tiempo en vano.
-¡Señor, está sangrando! -Thomas pronunció...