Claire estaba acostada boca arriba en la mesa de operaciones. La enorme luz brillante que venía desde arriba le iluminaba los ojos y la obligaba a entrecerrarlos.
Por alguna razón, su corazón se aceleró. El quirófano estaba frío y daba miedo. Cualquier cosa podía pasar. ¿Sobreviviría a la cirugía? No tenía idea... todo lo que podía hacer era esperar lo mejor.
Charlotte, vestida con su uniforme quirúrgico completo, miró a Claire y comentó: -Vas a permanecer despierta, pero te vamos a aplicar anestesia espinal. Te adormecerá de la cintura para abajo para que no sientas ningún dolor. ¿Estás lista?
¿Estaba ella preparada? No, no lo estaba.
Sin embargo, como necesitaban...