Diego no sabía si reír o llorar.
Miró a Dahlia y le preguntó: -¿Por qué regresaste? Si te hubieras quedado escondida, al menos habría tenido buenos recuerdos de ti... pero ahora... me das asco.
-D-Diego... eso no es verdad. Tu hermano me obligó a hacerlo. Por eso fingí mi muerte. Estaba tan avergonzada...
-¡Cállate! ¿No estás cansado de conspirar? ¿Crees que puedo creerte a ti y no a mi hermano? Mi hermano salió del mismo vientre que yo... podemos pelear y no hablarnos durante años, pero sé que él nunca haría nada para lastimarme -las palabras de Diego cortaron el aire como fragmentos de hielo, cortando las palabras de Dahlia...