Rachel echó la cabeza hacia atrás, apoyándose en el pecho de Henry.
Ella vio puntos blancos en su visión, un efecto secundario de las atenciones de Henry.
-¡Ah! Esto se siente tan bien -Rachel se mordió el labio inferior mientras saboreaba la deliciosa sensación.
Después de comerle el corazón, Henry la giró y deslizó su mano entre las piernas de Rachel.
Encontró sus pliegues rosados y los acarició sensualmente, gimiendo por lo húmedos y resbaladizos que se sentían.
-Cariño, me encanta la forma en que tu cuerpo reacciona a mi tacto -susurró Henry con voz ronca y profunda.
Rachel se estremeció. El placer la invadió ante las palabras de Henry....