-¿Qué?
-¿Qué dijiste?
Maya y Víctor preguntaron al mismo tiempo.
Los ojos de Víctor se abrieron como platos y se quedó paralizado por un segundo mientras intentaba procesar las palabras del médico. Maya, por otro lado, parecía horrorizada y su rostro palideció.
El doctor Jericho se aclaró la garganta y repitió en voz alta su declaración: -La señorita Smith no tuvo un aborto espontáneo porque NUNCA estuvo embarazada.
-¡Mentirosa! ¿Estás diciendo que mentí sobre mi embarazo? ¿Cómo puedes acusarme de algo así? -gritó Maya histéricamente con los ojos inyectados en sangre.
Ella no entendía por qué el médico no hacía lo que habían hablado. Él claramente había accedido a mentir...