Claire había estado preguntando en la empresa si alguien había visto a su hija, recorriendo todos los departamentos y revisando los baños. Cuando pensó en perder a su hija, el miedo que sentía era algo fuera de este mundo.
Tenía el corazón en la garganta y su estómago se retorcía violentamente mientras buscaba por toda la empresa. Estuvo a punto de perder el control porque todos decían no haber visto ningún niño perdido.
Fue sólo cuando le preguntó a la recepcionista de la planta baja que soltó un suspiro de alivio cuando respondió.
-Oh, ¿una niña vestida de rosa? La vi hace unos minutos -respondió la recepcionista, sin embargo, fueron...