-¡Oh, Oliver, eso es todo! -gimió Claire, echando la cabeza hacia atrás mientras frotaba su centro contra la vara de Oliver en el agua con leche.
Sintió hormigueos recorriendo cada vena de su cuerpo mientras perseguía su liberación, sin importarle el desastre que estaba haciendo el agua con leche al salpicar el suelo.
Al mismo tiempo, Oliver acariciaba cada centímetro del cuerpo de Claire. Alternaba entre apretarle el trasero y ahuecar y amasar sus pechos mientras ella hacía lo suyo.
Una oleada de placer lo recorrió mientras ella se frotaba más fuerte y más rápido contra él y bajos gemidos de éxtasis salieron de sus labios.
Claire no tardó mucho...