Cuando los Scott se fueron, Henry fue a su reunión y regresó una hora después. Luego se dirigió a su escritorio y Rachel lo observó trabajar.
Por un tiempo, estuvo aturdida. Nunca imaginó que un hombre pudiera verse tan hermoso mientras trabajaba. Henry tenía un aura majestuosa que lo hacía parecer como si estuviera en la cima del mundo.
-¿Soy guapo?
La profunda voz de barítono de Henry sacó a Rachel de su aturdimiento. Sus mejillas ardieron.
-Um... -ella tartamudeó.
Henry dejó escapar una risita. Había notado su mirada fija durante un rato y, por alguna razón, le gustó.
-Puedes mirar hasta saciarte. No me importa -comentó Henry y el...