Oliver miró a Claire a los ojos como si estuviera buscando algo... cuando la vio perdida en puro placer, bajó la cabeza y enterró su rostro en su centro.
-¡Oh! ¡Sí! ¡Oh, Dios! -gimió Claire, apretando sus piernas alrededor del cuello de Oliver, atrapando su rostro entre sus piernas mientras él la comía como si fuera el postre más delicioso del mundo-. ¡Eso es! ¡Oliver!
Oliver pasó su lengua por sus pliegues rosados, deslizándola hacia abajo burlonamente antes de empujarla dentro de su húmedo túnel de placer y saborear su sabor.
-Tienes un sabor delicioso, nena -gruñó, lamiendo sus jugos mientras fluían de ella. Su pulgar se dirigió a su...