-Oh, Henry -gimió Rachel y se mordió el labio inferior mientras Henry lamía su región inferior.
Su espalda estaba contra la pared de cristal de la ducha, con las piernas abiertas mientras Henry estaba de rodillas con la cabeza entre sus piernas.
Rachel había sugerido ducharse antes de consumar su matrimonio. Ella insistió, aunque a Henry no le importaba.
Diez minutos después, Henry se unió a ella en la ducha, completamente desnudo. Su rigidez metálica ya estaba firme y golpeaba sus muslos mientras se movía.
-Te deseo, amor -dijo con voz ronca.
Rachel se sonrojó, pero miró con valentía al hermoso hombre que tenía frente a ella.
"Quiero un pedazo...