Claire sollozaba en los brazos de Oliver, con sus manos agarrando con fuerza los lados de su camisa.
Ella lloró tan fuerte que terminó empapando su camisa con sus lágrimas, su corazón se tambaleó por el intenso y sofocante dolor que estaba sintiendo.
No había dolor que pudiera compararse con el dolor que sentía en ese momento.
La idea de perder a su hijo la aterrorizaba.
Oliver abrazó a Claire con fuerza, acercándola más a su abrazo reconfortante; su aroma masculino sirvió como ancla que le impidió perderse.
-Lo siento, cariño... estoy muy mal. Debería haberlos protegido a ambas -susurró Oliver, acariciando su cabello con una mano firme mientras la...