Claire giró la cabeza y cayó de culo cuando vio la alta figura parada detrás de ella.
-¿O-Oliver? -preguntó con incertidumbre. ¿Qué estaba pasando?
El hombre que ella creía muerto estaba de pie frente a ella, luciendo tan saludable como un caballo salvo por los pocos moretones en su hermoso rostro y el yeso y cabestrillo que unían su brazo derecho roto a su pecho.
"¿Es un fantasma?", reflexionó mientras la sangre se le escapaba del rostro.
-Soy yo, Ángel... ¿Creías que yo era ese cadáver? -La voz profunda de Oliver llegó a los oídos de Claire y la convenció de que no estaba viendo visiones.
Oliver estaba vivo. No...