-¿Qué? -Los ojos de Jessica casi se salían de sus órbitas. Su boca se abrió al suelo y su corazón latía tan rápido como las alas de un colibrí.
No podía creer lo que estaba oyendo. ¿Oliver había aceptado casarse con ella? ¿Estaba soñando?
-Si no entendiste lo que dije entonces piérdete -afirmó Oliver con frialdad, con un destello de ira en sus ojos.
-¡No, lo hice! ¡Aceptaste casarte conmigo! -chilló Jessica-. ¿Por fin te diste cuenta de que me amas?
Una gran sonrisa cruzó sus labios mientras comenzaba a imaginar la boda; en su mente, se veía a sí misma con un hermoso vestido de novia mientras caminaba por...