Rachel tomó unas copas de vino y pronto sintió la necesidad de hacer sus necesidades. Así que se disculpó de la mesa principal y se dirigió al baño. Unos minutos más tarde, en su camino de regreso, sintió como si alguien la estuviera siguiendo, pero cuando se giró para ver quién era, pero no lo hizo.
Sólo cuando un grupo de mujeres chocó contra ella sintió que alguien le arrancaba el collar del cuello. Alguien fingió caer y en el lapso del momento, agarró el collar de Rachel y se lo arrebató.
Si Rachel hubiera estado distraída por la repentina conmoción, no se habría dado cuenta de lo que había...